La concentración del software de protección contra incendios en España es una buena noticia para las mantenedoras pequeñas. No porque los grupos que compran vayan a hacerlo mejor o peor, sino porque obliga a cada gerente a hacerse, por fin, la pregunta que llevaba años aplazando: ¿con qué condiciones estoy atado a mi programa, y podría irme mañana si quisiera?
Defiendo esa tesis en lo que sigue. Primero, los hechos.
Lo que ha pasado
En 2022, Cegid compró Gestión Remota, la empresa madrileña que desarrolla Gestiona3w (G3w), con más de 240 clientes, sobre todo de protección contra incendios y seguridad. Asolvi, un grupo noruego fundado en 1991 que dice tener más de 2.000 clientes en más de 20 países, ya era dueña de Protecnus. El 16 de marzo de 2026 compró también Beta10, la empresa malagueña fundada en 2007. En abril, Asolvi lanzó Protecnus Max, una nueva versión nativa en la nube y con inteligencia artificial.
El resultado es sencillo de enunciar: los tres nombres de referencia del sector en España dependen hoy de dos grupos grandes. Lo hemos analizado producto a producto en Beta10 tras la compra de Asolvi, en Protecnus y Protecnus Max frente a PlanerFire y en Cegid Gestiona3w frente a PlanerFire.
A quién afecta
Interesa mirar también al otro lado de la mesa. Según TECNIFUEGO, el sector de la seguridad contra incendios facturó 2.953 millones de euros en 2023 y cuenta con unas 900 empresas de más de 20 empleados, que suman 18.000 empleos. No existe una cifra pública del total de mantenedoras habilitadas, pero si solo 900 superan los veinte empleados, lo razonable es pensar que la gran mayoría son microempresas y pequeñas. Es una inferencia, no una estadística.
Esas son las empresas que más notan un cambio de proveedor, porque no tienen un departamento de sistemas que lo absorba. En una mantenedora de cinco personas, la migración la hace el gerente, por la noche.
Lo bueno de un grupo grande
Sería deshonesto presentar esto como una mala noticia sin más. Un grupo grande trae cosas que un fabricante pequeño difícilmente puede ofrecer: capacidad de inversión, equipos de desarrollo más amplios, continuidad financiera, experiencia en otros países. Protecnus Max es un ejemplo de lo que esa inversión permite. Para una mantenedora grande, con decenas de técnicos y necesidades de integración complejas, estar en la cartera de un grupo con recursos es un activo.
Lo que preocupa
Lo que preocupa son las prioridades, más que el tamaño. Un grupo con miles de clientes en veinte países reparte su hoja de ruta entre muchos mercados, y la mantenedora de cuatro técnicos en una capital de provincia es uno más entre ellos.
Y está la cuestión de las migraciones. Cuando un grupo tiene dos productos que resuelven lo mismo, lo natural a medio plazo es converger. No sabemos qué pasará con Beta10 dentro de Asolvi, ni si sus clientes acabarán en Protecnus Max: es una inferencia, no un dato, y así hay que tratarla. Pero cualquier gerente que haya vivido una migración forzada sabe lo que cuesta: datos que no pasan enteros, técnicos que tienen que aprender otra pantalla, semanas de doble trabajo en la oficina.
A eso se suma VeriFactu. Según el RDL 15/2025, será obligatorio desde el 1 de enero de 2027 para las sociedades y desde el 1 de julio de 2027 para el resto. Quien tenga que cambiar de programa, por decisión propia o ajena, va a coincidir con ese calendario.
La objeción: «un proveedor pequeño puede desaparecer»
Es la respuesta que oigo cada vez que planteo esto, y es justa. Un proveedor pequeño puede cerrar, ser comprado o cambiar de rumbo. No lo niego.
Pero fijémonos en lo que la objeción da por supuesto: que la seguridad de la mantenedora depende del tamaño de su proveedor. Y la experiencia de este año demuestra lo contrario. Los clientes de Beta10 tenían un proveedor sólido, con años en el mercado y muchos clientes en España. Nada de eso les ha protegido de la incertidumbre de un cambio de dueño que no decidieron ellos.
Lo que protege a una mantenedora no es que su proveedor sea grande o pequeño. Es poder irse con sus datos cuando quiera, sin penalización y sin depender de la buena voluntad de nadie. Esa protección no la da el tamaño: la dan las condiciones del contrato.
Por qué es una buena noticia
Vuelvo a la tesis. La concentración es buena para las mantenedoras pequeñas porque pone sobre la mesa tres preguntas que el sector había dejado de hacerse.
¿Cuánto pago exactamente? Ninguno de los programas específicos de PCI presentes en España publica sus tarifas. Mientras nada cambiaba, eso se aceptaba como costumbre. Con los productos cambiando de manos, un precio que depende de una negociación es un precio que puede cambiar en la siguiente.
¿Puedo llevarme mis datos? El RIPCI obliga a la mantenedora a conservar la documentación al menos cinco años. Ese histórico es suyo, no de su proveedor. La pregunta que hay que hacer, en cualquier contrato, es en qué formato se entrega si uno decide marcharse.
¿Estoy obligado a quedarme? La permanencia tiene sentido para el que vende. Para el que compra, en un mercado que se mueve, es un riesgo.
Ninguna de las tres depende del tamaño del proveedor. Todas dependen de lo que el gerente exija antes de firmar.
Mi posición
A la mantenedora pequeña le diría esto: no elijas tu programa por quién es su dueño hoy, porque eso puede cambiar mañana. Elígelo por tres condiciones que no cambian con el dueño: un precio claro y publicado, la garantía de que tus datos son exportables y la libertad de irte sin permanencia.
Nosotros publicamos el precio de PlanerFire y no pedimos permanencia, precisamente porque creemos que son las condiciones que debería exigir cualquier mantenedora. Pero la tesis vale igual para cualquier proveedor: pídeselas a todos.
El día a día de una cartera de extintores con todo esto aplicado lo resume la página de PlanerFire para mantenedoras. Y si estás valorando alguno de los productos de estos grupos, empieza por la comparativa con Cegid Gestiona3w, donde también contamos cuándo encaja mejor el otro.