Eran las once y media de un martes de julio cuando Álvaro aparcó delante de La Parrilla de Chema. Once y media en un bar de menú del día significa que en una hora aquello está lleno, que la plancha ya está encendida y que el dueño tiene la cabeza en el pedido del pescado.
La revisión anual era sencilla. Tres extintores, según el inventario: uno junto a la barra, otro en la cocina y un tercero en el almacén, al lado de la puerta trasera. Veinte minutos, calculó Álvaro. Media hora como mucho.
El de la barra estaba en su sitio. El de la cocina, también, un poco engrasado pero bien. Álvaro fue al almacén, abrió la puerta trasera y miró a la derecha, donde decía la ficha.
Allí había una cámara frigorífica nueva. Del extintor, ni rastro.
Chema tenía prisa
«¿El extintor? Estará por ahí», dijo Chema desde la barra, con el teléfono en la oreja.
No estaba por ahí. Álvaro movió dos cajas de refrescos, miró detrás de la puerta, en el pasillo del baño y debajo del fregadero de la cocina. Nada. Al final, con la linterna del móvil, lo vio: detrás de la cámara, en el hueco que quedaba entre el motor y la pared, colgado de un clavo.
Lo sacó con cuidado. Y ahí vino la segunda sorpresa: la etiqueta no era de su empresa. Era de otra mantenedora, con una fecha de revisión de hacía años. El número de serie no coincidía con el del inventario.
Es decir, aquel no era su extintor. Y el suyo seguía sin aparecer.
La conversación
Álvaro esperó a que Chema colgara.
«Chema, esto no es mío. El que yo tengo apuntado estaba aquí, junto a la puerta».
Chema lo pensó un momento.
«Ah. Cuando pusieron la cámara, en primavera, los de la instalación quitaron lo que había en la pared. Ese lo encontré en el trastero, era del dueño anterior, y lo colgué ahí para que no estorbara».
El extintor que la mantenedora tenía en su inventario se había ido con la obra. El que había ahora no estaba revisado por nadie desde hacía años y, además, estaba colgado donde nadie podría cogerlo con prisas si la cocina se prendía un día de agosto.
Lo que se anotó en el acta
Álvaro no se inventó nada ni resolvió nada por su cuenta. Hizo lo que tenía que hacer:
- El extintor del inventario, deficiencia: no localizado en su ubicación. Observación: retirado durante la instalación de la cámara, según el titular.
- El extintor encontrado, anotado como equipo sin identificar en la instalación, con la etiqueta de otra mantenedora y una revisión muy antigua. Con foto de la etiqueta y del sitio donde estaba colgado.
- La ubicación del almacén, anotada como sin equipo accesible.
Chema firmó el acta en el móvil de Álvaro con la mano todavía mojada. Esa tarde, la oficina le mandó el informe de deficiencias y el presupuesto de un extintor nuevo para el almacén, en su sitio de siempre y con acceso libre. Lo aceptó al día siguiente.
La moraleja
Si Álvaro no hubiera tenido apuntado dónde estaba cada extintor, habría encontrado dos en la barra y la cocina, habría visto un tercero detrás de la cámara y, con la prisa, quizá lo habría dado por bueno. El acta habría dicho que todo estaba correcto. Y no lo estaba.
La ubicación no es un detalle del inventario. El anexo II del RIPCI pide que cada equipo tenga una identificación unívoca en el acta, y eso incluye dónde está. Cuando la ficha dice «almacén, junto a la puerta trasera» y el técnico no lo encuentra ahí, la anomalía salta sola.
En PlanerFire, cada equipo de la instalación tiene su ubicación registrada y la línea del acta admite una observación cuando algo no cuadra. No evita que alguien mueva un extintor. Evita que nadie se entere.
Los bares, restaurantes y tiendas tienen estas cosas: reformas en primavera, dueños con prisa y cambios que nadie comunica. Lo contamos con más detalle en las revisiones de PCI en hostelería sin molestar al negocio, y en las preguntas del pequeño comercio sobre su extintor está lo que conviene explicar al dueño. Si además avisas al cliente antes del vencimiento, puedes preguntarle en esa llamada si ha habido obras.
¿Tu cartera está llena de locales como el de Chema? La página de hostelería y comercio resume cómo se organiza esa gestión. Y para que el cliente se vaya con el acta y la factura el mismo día, sigue con acta y factura en la misma visita.