Primera semana de julio. El patio está vacío, las sillas duermen encima de los pupitres y en el pasillo de primaria solo se oye la fregadora. El conserje abre la puerta lateral con un manojo de llaves que pesa más que el extintor que el técnico viene a revisar.
Ese colegio no volverá a estar así hasta dentro de un año. Durante el curso, revisar un extintor en un aula con treinta alumnos es posible, pero incómodo, y probar una BIE en el gimnasio o comprobar la central de detección con el edificio lleno exige coordinarse con media dirección. En julio, el edificio es de la mantenedora.
Esta guía ordena lo que hay que hacer antes, durante y después de las revisiones de verano en centros docentes y otros edificios públicos que cierran por vacaciones. Al final hay una lista de comprobación para copiar.
Antes de junio: acordar la ventana
La planificación del verano empieza en primavera. Estos son los pasos, en orden:
- Identifica quién decide. En un colegio privado o concertado suele ser la dirección o la titularidad del centro. En un centro público, el titular del edificio puede ser una administración distinta de la dirección, y es con ella con quien está el contrato. Averigua con quién se fijan las fechas antes de llamar al centro.
- Pide la ventana por escrito. Qué días está abierto el edificio en julio, a qué horas y quién estará. Muchos centros cierran por completo en agosto o tienen obras de verano.
- Comprueba si hay obras. Una reforma de verano mueve extintores, tapa BIE con andamios o desconecta zonas de detección. Pregunta qué se va a tocar y cuándo termina.
- Revisa el inventario del centro. Cuántos extintores, BIE, detectores y luminarias de emergencia hay, y dónde. Si el inventario tiene huecos, julio es el momento de completarlo.
Qué toca revisar: las tablas del RIPCI
El anexo II del RIPCI reparte el trabajo en tablas. La tabla I recoge las revisiones trimestrales y semestrales, que puede hacer la mantenedora o el propio titular. La tabla II recoge las anuales y quinquenales, que solo puede hacer la mantenedora. El detalle está en la tabla I y la tabla II del RIPCI.
En un colegio, esto tiene una consecuencia práctica: durante el curso, la revisión trimestral puede hacerla el personal del centro si así se ha acordado, pero la anual es cosa tuya. Si la anual del centro cae en primavera o en otoño, valora con el titular moverla al verano en el siguiente ciclo; siempre dentro del plazo, nunca a costa de dejarla vencer.
La inspección decenal: cuándo no le toca al colegio
El artículo 22 del RIPCI obliga al titular a pedir a un organismo de control una inspección al menos cada diez años. El mismo artículo exime, entre otros, al uso administrativo y docente con una superficie inferior a 2.000 m², siempre que no tenga zonas de riesgo especial alto ni esté destinado a almacén.
Dos matices para explicárselos al centro:
- Un colegio de 2.000 m² o más sí tiene que pasarla, y la pide el titular, no la mantenedora. El calendario y las excepciones están en la inspección periódica del RIPCI cada diez años.
- La exención nunca alcanza al mantenimiento. Un centro pequeño exento de inspección sigue necesitando sus revisiones trimestrales, anuales y quinquenales, su contrato y sus actas.
Accesos y llaves en vacaciones
La visita de verano falla casi siempre por la misma razón: el técnico llega y no puede entrar donde tiene que entrar. Antes de cada visita:
- Confirma quién abre y su teléfono directo, no el de secretaría.
- Pide las llaves de las zonas cerradas: sala de calderas, cocina, laboratorio, gimnasio, archivo, cuadros eléctricos.
- Pregunta por la alarma de intrusión y quién la desconecta si hay que entrar fuera de horario.
- Acuerda qué pasa con la central de detección si hay que hacer pruebas: a quién se avisa y si hay conexión con una central receptora.
- Deja escrito el día y la hora de la visita siguiente si no da tiempo a todo en una.
Durante la visita
- Recorre el edificio por plantas y zonas, siempre en el mismo orden que el inventario.
- Revisa cada equipo y anota su resultado: correcto, deficiencia con observación, sustituido o no aplica.
- Fotografía las deficiencias: una BIE sin acceso, un extintor sin precinto, una luminaria que no enciende.
- Anota el material empleado y lo que queda pendiente.
- Recoge la firma de quien represente al centro en ese momento, con su nombre.
Después: el certificado antes de septiembre
La ventaja del verano es el margen. Si la revisión se hace en la primera quincena de julio, el titular tiene tiempo de recibir el informe de deficiencias (el RIPCI obliga a la mantenedora a comunicárselas, artículo 17) y de encargar la corrección antes de que vuelvan los alumnos.
Emite el certificado de mantenimiento por centro en cuanto se cierre el acta, y envíalo a quien lo necesite: la dirección, la administración titular o ambos. En septiembre nadie quiere buscar papeles.
Cómo encaja en las rutas
Un ayuntamiento o una red de centros con varios colegios en la misma ciudad es una ruta de verano natural. Agrupar por zona los centros que abren la misma semana ahorra días enteros, como contamos en las rutas por zona para el mantenimiento de PCI.
En PlanerFire, cada colegio es una instalación con su inventario; el calendario enseña qué centros vencen y las rutas por zona agrupan los que se pueden visitar el mismo día. Al finalizar el acta, el certificado de mantenimiento del centro sale de ella.
Lista de comprobación para el verano
Copia esta lista y úsala con cada centro:
- [ ] Titular y persona de contacto identificados, con teléfono directo.
- [ ] Ventana de julio acordada por escrito (días y horas).
- [ ] Obras de verano consultadas: qué zonas y hasta cuándo.
- [ ] Inventario del centro revisado y completado.
- [ ] Superficie y uso anotados para saber si le toca la inspección decenal.
- [ ] Llaves de las zonas cerradas y alarma de intrusión resueltas.
- [ ] Pruebas de la central de detección coordinadas.
- [ ] Revisión anual hecha, con deficiencias fotografiadas.
- [ ] Firma del representante del centro recogida con su nombre.
- [ ] Informe de deficiencias enviado al titular antes de mediados de julio.
- [ ] Certificado de mantenimiento emitido y enviado.
- [ ] Próximas revisiones del curso comunicadas al centro.
Los colegios comparten muchos problemas con bares, tiendas y hoteles: horarios de acceso, clientes que no saben cuándo les toca y mucha gestión por local. Lo resume la página de hostelería, comercio y centros públicos. Y si este verano te toca encajar diez centros en tres semanas, empieza por ordenar las rutas por zona.